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La prevención del fuego se basa, por una parte, en intentar evitar que se provoquen incendios forestales; y por otra, en minimizar sus consecuencias una vez declarados. Así, podemos hablar de los siguientes tipos de medidas:
- El cuidado de las masas forestales, mediante la realización de cortafuegos, la limpieza periódica de bosques o la realización de quemas preventivas durante períodos de bajo riesgo de incendio. Todas estas medidas ayudan a reducir la velocidad de propagación de un potencial incendio.
- El establecimiento de adecuadas medidas de detección precoz, mediante la vigilancia de los bosques, de tal modo que se pueda sofocar el mayor número posible de conatos de incendio antes de que crezcan hasta cubrir extensiones considerables.
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